El Mercadillo de Tegueste apuesta por una agricultura sostenible

Las agricultoras y los agricultores del Mercadillo de Tegueste avanzan en la implementación de la lucha biológica contra plagas. La transición de la agricultura convencional hacia la lucha integrada ha supuesto una auténtica “revolución silenciosa” entre nuestros asociados, priorizando la sostenibilidad y reduciendo drásticamente el uso de fitosanitarios químicos.

No obstante, esta práctica ya está plenamente consolidada entre el conjunto de productores ecológicos, ya que, para su certificación, es una condición imprescindible. Estos productores, a su vez, se han convertido en una importante fuente de transmisión de conocimiento, contribuyendo de manera significativa a que el resto del colectivo adopte también estas técnicas.

Muchos de los productores que actualmente cuentan con invernaderos son un claro ejemplo del uso de insectos auxiliares (depredadores y parasitoides) para combatir plagas como la mosca blanca, la araña roja y los trips en cultivos como el pimiento y el tomate.

Algunos agricultores incluso son capaces de criar individuos beneficiosos para posteriormente liberarlos y así cubrir las necesidades de sus cultivos. Este control biológico es fundamental en las primeras semanas del cultivo para prevenir plagas, permitiendo que los enemigos naturales se establezcan y protejan la plantación durante toda la campaña, sustituyendo el uso de productos químicos.

También contamos con profesionales que utilizan plantas reservorio o cubiertas vegetales para atraer fauna auxiliar, ejerciendo como estrategia de control biológico funcional. Esta técnica consiste en intercalar especies vegetales específicas dentro del cultivo para albergar, alimentar y refugiar a insectos auxiliares (depredadores y parasitoides). De este modo, actúan como un escudo preventivo y continuo, manteniendo enemigos naturales de plagas como pulgones, trips o mosca blanca incluso cuando no hay presas en el cultivo principal, reduciendo así la dependencia de productos fitosanitarios.

Estas prácticas, desarrolladas por el tejido productivo que representa el Mercadillo de Tegueste, forman parte del compromiso de cumplir con las exigencias europeas de productos con residuo cero, al tiempo que se cuida la biodiversidad y se reduce la contaminación del suelo y del agua.

Este modelo, que ha llegado para quedarse, se ha convertido en un ejemplo de éxito gracias a la formación de nuestros agricultores y agricultoras, a través de colaboraciones con organismos e instituciones, así como con empresas de biocontrol. Todo ello responde a la creciente demanda de técnicas más respetuosas con el medio ambiente y, por ende, contribuye a garantizar la salud de nuestros clientes.

Hoy podemos afirmar que nuestra agricultura se basa en la agroecología. Esto implica rediseñar los sistemas agrícolas para trabajar con la naturaleza, mejorando la biodiversidad y la salud del suelo. Se fundamenta, además, en la reducción de insumos químicos, la rotación de cultivos, el uso de abonos orgánicos y, como se ha mencionado anteriormente, el control biológico de plagas y la protección del agua, creando ecosistemas resilientes y rentables a largo plazo. Así, el campo se alía con la naturaleza y se compromete con la salud de las personas.