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El Mercadillo de Tegueste participa en el proyecto RURALPEST

El Mercadillo del Agricultor y Artesano de Tegueste participa en el proyecto RURALPEST, un plan de cooperación entre Canarias (Tegueste y Santa María de Guía) y la región de Souss Massa Dràa (Marruecos) sobre el uso sostenible de plaguicidas en cultivos para el mercado local en el Archipiélago y en dicha región marroquí.

Esta iniciativa, que se desarrolla con fondos FEDER, tiene como objetivo fomentar la sostenibilidad medioambiental y la seguridad alimentaria en estas regiones agrícolas a través de la identificación de los productos fitosanitarios y residuos que hay en frutas y hortalizas, así como el desarrollo de estrategias de uso sostenible de estas sustancias para minimizar el riesgo de contaminación medioambiental y garantizar la seguridad, así como la salud de agricultores y consumidores.

Este proyecto piloto se desarrollará hasta finales de año y se enmarca en el Programa Operativo de Cooperación Transfronteriza España-Fronteras Exteriores (POCTEFEX). Está financiado con recursos del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEADER).

Según explicó el consejero delegado de GMR Canarias, José Luis Rodríguez Lorenzo, para llevar a cabo este proyecto se evaluará el uso de fitosanitarios que realizan pequeñas explotaciones en ambas regiones y se diseñará un protocolo de manejo integrado de plagas y enfermedades en cultivos. De esta forma, se llevará a cabo una estrategia que emplee diferentes sistemas complementarios y que represente un método ecológico para reducir o eliminar la utilización de plaguicidas y minimizar su impacto en el medio ambiente.

Tegueste, en Tenerife, y Santa María de Guía, en Gran Canaria, municipios que cuentan con una importante actividad agrícola y llevan a cabo la comercialización de estas producciones en entornos cercanos, han sido las áreas seleccionados para la recogida de muestras de estas sustancias para, posteriormente, estudiar el empleo que se está haciendo de estos productos y si existe transferencia de los mismos al agua, suelo o cultivos.

Una vez se tengan estos datos, se elaborará un manual de buenas prácticas adaptado a las singularidades de cada territorio para mejorar el uso de estos productos. De esta forma, estas acciones permiten poner en valor los productos hortofrutícolas procedentes de pequeñas explotaciones locales, tales como productos de alta calidad debido a que cuentan con un bajo nivel de productos fitosanitarios, mediante la sensibilización de los consumidores.