Mujeres rurales: manos que cuidan la tierra y mantienen viva nuestra historia

Cada 15 de octubre celebramos el Día Internacional de las Mujeres Rurales, una fecha para agradecer y poner en valor a tantas mujeres que, generación tras generación, han contribuido a dar forma al campo canario y a la vida de nuestros pueblos.

En Tegueste, la historia de nuestra tierra también se escribe con manos de mujer. Mujeres que aprendieron a conocer los tiempos de la siembra, a cuidar los cultivos, a recoger sus frutos y a aprovechar lo que la tierra ofrecía. Mujeres que atendieron animales, prepararon alimentos, vendieron sus cosechas y sacaron adelante a sus familias, muchas veces compaginando las labores del campo con el cuidado de la casa y de los suyos.

Gran parte de ese trabajo se hizo sin hacer mucho ruido, con la constancia de quien sabe que cada día cuenta. En las huertas, en los hogares, en los pequeños negocios y en los puestos de venta, fueron transmitiendo conocimientos, recetas, costumbres y una manera de entender la vida ligada a la tierra. Saberes que pasaron de madres a hijas, de abuelas a nietas, y que hoy forman parte de nuestra identidad.

Junto a ellas, hombres y mujeres han compartido durante años el esfuerzo de sacar adelante las cosechas, mantener las explotaciones y cuidar el entorno rural. Un trabajo de muchas manos, de familias enteras y de generaciones que han hecho posible que nuestras tradiciones sigan vivas.

Familia campesina de almuerzo en el campo tras el trabajo, 1940-1950. Archivo Municipal de Tegueste

Un legado que sigue dando frutos

Hoy, las mujeres rurales continúan siendo una parte fundamental del presente y del futuro de nuestro campo. Agricultoras, floricultoras, artesanas, reposteras, elaboradoras, emprendedoras y profesionales del sector vitivinícola mantienen vivos sus oficios, incorporan nuevas ideas y buscan caminos para que el producto local siga llegando a nuestras mesas.

En el Mercadillo del Agricultor y Artesano de la Villa de Tegueste, ese legado tiene rostro y nombre propio. Está en las mujeres que cultivan, elaboran, preparan y venden sus productos; en quienes comparten con una sonrisa el fruto de su trabajo y en quienes, con dedicación y cariño, contribuyen a que este espacio siga siendo un lugar de encuentro entre el campo y la gente.

Cada producto que llega al Mercadillo lleva detrás muchas horas de trabajo, conocimientos aprendidos con los años y un profundo vínculo con nuestra tierra. Detrás de una cesta de frutas, de unas verduras recién recolectadas, de un pan artesanal o de una pieza hecha a mano hay personas que mantienen vivos nuestros oficios y nuestras costumbres.

Una huella que merece ser celebrada

Por eso, celebrar el Día Internacional de las Mujeres Rurales es también mirar con agradecimiento a quienes nos precedieron, reconocer a quienes siguen trabajando hoy y animar a las nuevas generaciones a descubrir el valor de la vida rural.

 

Porque cuidar la tierra es cuidar lo que somos. Y en esa tarea, las mujeres han dejado —y siguen dejando— una huella que merece ser conocida, reconocida y celebrada.

Desde el Mercadillo de Tegueste, nuestro agradecimiento a todas las mujeres rurales: a las de antes, a las de ahora y a las que vendrán. Por su trabajo, por sus conocimientos, por su fortaleza y por ayudarnos a mantener viva la riqueza de nuestra tierra.

Imágenes: Archivo Municipal de Tegueste